El nacimiento del Pilonador

Cuando llega el calor las chicas se enamoran, los mosquitos zumban, los instagrams se llenan de pies en la playa y fotos de templos en Tailanda y la gente superimportante de la IRB se va de copichuelas para combatir las altas temperaturas. El resultado de esto último, es que un año más comenzamos la temporada con un montón de normas nuevas o modificaciones de las reglas principales, bien calentitas, recién salidas del horno, y a poco más de un mes de que comiencen las ligas de rugby en España.

Los rugbiers como buenos caballeros y caballeras (con la máxima pretensión de jugar en el campo como bestias) nos tomamos estos ‘pequeños cambios sin importancia’ con la mayor elegancia posible, siempre presuponiendo que están pensados para la mejora del juego y con la seguridad del jugador como máxima indiscutible. Pero esta vez amigos, a los delanteros nos han vuelto a tocar nuestro santo grial, nuestra piedra filosofal, ese algo que nos une todavía a nuestro yo primigenio y nos hace salir del campo con una sonrisa en la cara aunque nos hayan partido la nariz por cuatro lados: la melé. Y por si fuera poco, también han tenido la desfachatez de meterse con su hermano pequeño, el ruck. Menos mal que se les hizo tarde y ya no les dio tiempo de desmontarnos los maules, debe ser que estos sí que dan bien en cámara y quedan muy poéticos en las fotos para los anuncios de Nike.

Veamos en profundidad algunas de los cambios en la normativa que en mi opinión más quebraderos de cabeza pueden darnos respecto al rugby que estamos acostumbrados a practicar:

Tiempo/Puntuación

El mayor cambio en el sistema de puntuación llega en los ensayos de castigo que sumarán 7 puntos al marcador sin necesidad de efectuar la transformación. Al ser bajo palos no supone una gran diferencia, pero es curioso cómo se aboga cada vez más por que haya mayor número de  minutos de juego efectivos.

En cuanto al tiempo, se ha modificado una de las posibilidades de terminar un partido. A partir de ahora cuando el tiempo esté cumplido si se decreta un golpe de castigo y el equipo decide patear el balón fuera directamente y no toca a ningún jugador antes de salir por la línea de touch, se efectuará el saque. Por supuesto, para evitar esto y terminar con el juego el pateador puede sacarse el golpe y patearlo después, pero seguro que la costumbre hace que vivamos momentos curiosos y touches no deseadas en momentos críticos.

Ruck

Aquí es donde empieza la fiesta de verdad. Hasta ahora, el día que los neófitos llegaban a entrenar siempre había alguien que se encargaba de contarles que cuando el balón está en el suelo para ganarlo puede formarse un ruck con al menos un contendiente de cada equipo luchando por empujar al otro y hacerse con la posesión del oval. Pues novedad donde las haya, ahora un ruck estará formado cuando haya UN jugador sobre sus pies y sobre la pelota que está en el suelo.

Sin duda, esto hace la vida de los árbitros mucho más fácil, ya que va a ser imposible impedir que se formen las líneas de fuera de juego, pero en mi opinión se pierden posibilidades tácticas del juego en defensa.

No es por ser malpensada, pero a una le viene a la memoria el último Inglaterra Italia del 6 naciones y las palabras de Eddie Jones, head coach del XV de la rosa, que sugirió que ‘el rugby sin ruck no es rugby’. O el ridículo de Dylan Hartley y James Haskell frente a Roman Poite y la ya celebré frase ‘I’m a referee, not a coach’. Quizás en las altas esferas no interesa que sus estrellas queden retratadas de esa forma, y al final se tiende a igualar tirando por lo bajo.

Otros cambios reseñable son que el placador pasa a tener puerta aunque no se haya formado el ruck, y tendrá que levantarse y volver a entrar por su lado para intentar robar el balón, otra norma que creo que tira hacia el mínimo y quita al premio a los jugadores más ágiles y avispados. Tampoco se podrá patear la pelota fuera del maul, sólo talonarla hacia su campo.

Melé

Si en el ruck empezaba la fiesta, en este punto estaríamos llegando al megatron de la Fabrik, el momento culmen, el éxtasis total. Si juegas en la tres cuartos pensarás que estoy exagerando. Pregúntale a tu pilier de confianza y verás en su mirada teñida de ira y furia de qué te estoy hablando.

Esta vez no sólo se ha modificado la melé, sino que han hecho desaparecer la figura del talonador para convertir la primera línea en una suerte de tres ‘pilonadores’. La nueva normativa reza que cuando la pelota toque el suelo del tunel CUALQUIER primera línea puede talonar con CUALQUIERA de sus pies.

Eso sí, hecha la ley, hecha la trampa. A ver quién es el listo que se atreve a levantar el piececillo el primero, perdiendo el empuje y la estabilidad y cediendo al otro equipo la posibilidad de empujarte hasta Parla. Para intentar ‘evitar’ esto y que la melé termine rapidito, que es lo que al final interesa en esta filosofía de que se juegue con el balón en la mano el máximo tiempo posible, se le ha cedido al 8 la posibilidad de levantar el balón de los pies de los segundas. Y al medio melé se le permite alinear su hombro izquierdo con el centro de la melé, estando más cerca de su pack de delanteros, y vuelve a tener la ventaja táctica de introducir el balón sin necesidad de señal arbitral.

Esta por ver como funcionarán este paquete de normas que se pondrán a prueba durante un año y si se implementarán en España, pero lo que está claro es que las modificaciones van a suponer un cambio notable en el juego de la delantera. Si a mejor o a peor, tendremos que esperar a probarlas para hablar con propiedad de qué pensamos sobre el nuevo rugby.

Para ver todas las modificaciones normativas de World Rugby PINCHA AQUÍ

Si queréis saber más, os recomiendo que os paséis por la página de Facebook de Árbitros de Rugby de Madrid, donde están explicadas con la ayuda de vídeos muchas de estas modificaciones.

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V. APERTUS PILE

Si hay un espécimen distintivo del rugby, que hace que este deporte sea lo que es, presente y protagonista de todas las fases de juego, ese es el Apertus Pile.  Antes de nada y en pos de la indiscutible base científica de esta serie de artículos, me veo obligada a constatar un hecho, que aunque como delantera de nacimiento y convicción me destroce las entrañas decir en voz alta, no deja de ser cierto. El Apertus Pile o apertura como se le conoce en la actualidad,  es el puto amo del campo. Sí, lo habéis leído bien. Pero no os dejéis engañar por esta grandilocuente afirmación. Porque es el amo y señor pero indefectiblemente se pierde siempre toda la diversión. Para que entendáis mejor a que me refiero, podríamos comparar a los especímenes de Apertus Pile con esas imágenes de un león de gran cabellera, rey de la selva, cabeza de la manada, que se pasa el día entero tumbado a la fresca encima de una roca. Pues sí, el magnífico ejemplar dirige a sus súbditos que da gusto, pero siempre se pierde la diversión de la caza, la adrenalina de ver a la presa acorralada contra las cuerdas y el sabor de la sangre fresca invadiendo sus papilas gustativas.

Dentro del equipo, el Apertus Pile es el cerebro que consigue, o al menos intenta, que 15 egos dejen de lado sus diferencias y aspiraciones personales para trabajar como un engranaje bien engrasado con un objetivo común: conseguir puntos. Para ello se dedicará a la ardua tarea de pivotar y pasar rápidamente todos los balones que caigan en su poder, o en su defecto a darles una patadita que subirán sus secuaces de la línea. Todavía no hay un consenso internacional de si este modus operandi se debe a una estrategia para hacer circular el balón con velocidad entre los tres cuartos, o a un miedo inconfesable al contacto. Los defensores de la segunda teoría aseguran tener constancia de un Apertus Pile que consiguió terminar su carrera deportiva con una estadística perfecta de 0 placajes recibidos en partido.

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Sin embargo, hay algo que un Apertus Pile odia mucho más que los placajes o que a los jugadores que se atreven a saltar al césped llevando zapatillas y calcetines sin combinar: los rucks. Estas montoneras de personas gobernadas por la ley de la entropía y del desorden universal son la kriptonita de los aperturas, y se alejarán de ellos lo más rápido posible alegando las excusas más variopintas: que si había que cubrir el cerrado, que si parecía que iban a patear y tenía que apoyar al zaguero, que es que igual ganábais el contraruck y tenía que estar yo para alejar el balón del punto de encuentro… Tras varios experimentos con especímenes de todo el mundo los expertos en esta ciencia han consensuado que lo que realmente sucede es que los rucks no sólo duelen, sino que despeinan, y es vox populi que un Apertus Pile puede sobreponerse a muchas situaciones complicadas, pero nunca correrá el riesgo de salir despeinado en una foto.

Aún sabiendo que encontrarán muchos rucks en su camino los aperturas siguen saltando al césped cada fin de semana motivados por ese tiro a palos que les dará la fama o ese Drop que hará que sean recordados en los anales del rugby. Ese es el momento del apertura, su instante de gloria. Cuando el árbitro levanta el brazo y hace sonar el silbato en un Golpe de Castigo centrado los sentidos del Apertus Pile se agudizan, se le eriza el vello, se le dilatan las pupilas y el corazón comienza a latirle más deprisa de lo normal. Acomoda el tee, posa encima el oval y se cuadra entre la H que forman los palos, con la mirada perdida en la inmensidad, consciente de que todos los flashes están apuntándole sólo a él. El silencio, la ovación que le sigue cuando el balón coge la trayectoria deseada y saberse el artífice de otra victoria le harán saltar al campo otra semana más, aún sabiendo que encontrará muchos más rucks en su camino.

 

 

 

 

Atlas de los grandes mamíferos, RUGBY