6 Naciones Femenino: 6 to Watch

Rugbiers del mundo, tengo un secreto increíble que contaros. Febrero nos encanta, llega el 6 naciones y vuelven a reunirse sobre el césped de los estadios europeos a algunos de los mejores jugadores del Mundo, España se juega el mundial ante las potencias de Europa del este, los días empiezan a ser más largos, ya se vislumbran en el horizonte las vacaciones de Semana Santa y los atrevidos con ganas de fiesta empiezan a preparar sus disfraces de carnaval. Pero febrero también nos trae una competición que pasa mucho más desapercibida, el 6 Naciones Femenino, y después de esta retahíla el que se lo pierda es porque quiere. Yo os lo pongo fácil con una lista de 6 mujeres a las que seguir durante la competición con las que os daréis cuenta de que el rugby sí es cosa de chicas.

INGLATERRA

SARAH BERN

Sarah Bern - The Times-Dan Mullan

The Times – Dan Mullan

Cuando un pilier hace una lista de jugadoras a las que no te puedes perder, no es de extrañar que la primera elegida sea una primera línea. Pero es que esta chica no es cuaquier cosa. Veinte añitos, el número tres a la espalda, un metro setenta y noventa kilos de pura potencia que convierten a esta mujer de apariencia angelical en un auténtico misil tierra-aire capaz de dejar a las jugadoras contrarias diseminadas por el césped como si fueran margaritas.

Cuando en julio de 2016 fue llamada por primera vez para formar parte de la Selección Senior femenina (ya había pasado por la Sub 20 y el por el Europeo Sub 18 de Seven, haceros una idea de lo rápida que es) era la jugadora más joven de la convocatoria, pero menos de dos años después ya está considerada por todos como una veterana, hasta tal punto que ha llegado a ganarse la titularidad en partidos como la final del Mundial ante Nueva Zelanda el pasado agosto, o a llevarse el MVP de la Semifinal ante Francia. Un pilier, ojito.

Empezó a jugar de flanker con 11 años, y la Rosa la reconvirtió en un pilier tremendamente dinámico capaz de percutir, correr con cinco defensoras colgando, y dotada con una gran visión de juego que le permite atacar los espacios y pasar el balón en el momento justo para hacer crujir a la defensa rival. Y para muestra, un botón.

IRLANDA

NIAMH BRIGGS

niamh briggs - Sky sports

Sky Sports

Poco se puede contar de esta jugadora que no se haya dicho antes. Si quedaba algún aficionado que no la conociese, lo hizo en el ya icónico partido de los Cuartos de Final del Mundial de Francia 2014, en el que capitaneó a las del Trébol hasta las Semifinales derrotando a las poderosas Black Ferns. Tras dos años luchando contra las lesiones que le obligaron a perderse el Mundial de Irlanda, Niamh ha vuelto de la mano del nuevo Seleccionador Adam Griggs.

Tras el chasco de las irlandesas después de quedar octavas en  ‘su’ Mundial, y más cuando llegaban de conseguir un magnífico segundo puesto en el 6 naciones, la vuelta de Briggs, que sabe lo que es llevarse el título del 6 Naciones en 2015 o incluso el Grand Slam en 2013, es una fuente de confianza para el equipo que debe volver  creer en sus posibilidades de victoria.

Tras la sorpresa de verla sobre el césped jugando de apertura y no en su habitual puesto de zaguero, no debemos perder de vista a esta mujer que todavía tiene mucha calidad en sus manos y muchos minutos de rugby en sus piernas que ofrecernos.

FRANCIA

ROMANE MENAGER

romane menager - afp

AFP

A pesar de que Inglaterra es la favorita en todas las quinielas para volver a llevarse el título del torneo, las mujeres del XV del Gallo tienen algo que cuando juegan, te enamora. Rugby champagne en estado puro, físicos imponentes, un movimiento de balón muy fluído, y una garra que engancha.

Dentro del equipo hay muchas jugadoras que destacan por su calidad, pero la apodada como ‘Roro’ es una sorpresa constante. Con 21 años y casi un metro ochenta de estatura se ha ganado la titularidad en la tercera línea francesa y una nominación de World Rugby como mejor jugadora del año.

 Fuerza, potencia, rapidez y olfato para los puntos en una Francia renovada y muy joven que quiere dar la sorpresa ante Inglaterra. Y no está sola. Su hermana gemela Marine, que no fue seleccionada para el Mundial,  también ha entrado en convocatoria para este 6 naciones femenino. Cuidado, el ‘Team Menager’ está completo de nuevo.

ESCOCIA

CHLOE ROLLIE

chloe rollie . Scottish Rugby Union

18/11/16 RUGBY WC QUALIFYING SCOTLAND WOMEN v SPAIN WOMEN SCOTSTOUN STADIUM – GLASGOW Chloe Rollie in action for Scotland Women

A pesar de la decepción que supuso para las del Cardo perderse el Mundial de Irlanda, Escocia está haciendo las cosas bien, y tras el chasco en noviembre de 2016 cuando las Leonas les arrebataron por derecho propio la plaza mundialista, el combinado escocés no ha hecho más que crecer, y aunque siguen adoleciendo de experiencia y contundencia en la delantera, su línea de tres cuartos empieza a ser un enemigo a tener en cuenta, en parte gracias a su zaguero Chloe Rollie.

Con 22 años, un metro sesenta, y sesenta y un kilos de peso la mujer de Edimburgo es una de las pocas profesionales que se cuentan en el equipo. Este año ha fichado por el Lille Metropole francés y su rapidez y contundencia a pesar de su tamaño son inconfundibles. Comenzó a jugar con ocho años, y desde su debut ha sido titular indiscutible en todos los partidos con el XV del cardo. Lleva el ensayo escrito en su ADN y fue capaz de liderar al equipo en las victorias ante Gales e Italia el año pasado que supusieron para las escocesas el mejor puesto en el 6 Naciones femenino para su país a diez años vista.

GALES

REBECCA DE FILIPPO

rebecca de filippo - Wales Rugby Union

Wales Rugby Union

¿A quién no le gusta un buen centro percutor? La vuelta de la veterana jugadora a los compromisos internacionales tras tomarse un descanso de dos años al termino del Mundial de Francia 2014 fue una alegría para todos los aficionados galeses, y este año volvemos a verla en el 6 Naciones para intentar llevar a su equipo de nuevo a los puestos altos de la tabla.

La derrota del pasado año ante Escocia y el quinto puesto en la tabla fueron duros, pero las jugadoras del Dragón Rojo de momento están haciendo los deberes y han conseguido imponerse por la mínima a las del Cardo en la primera jornada, a pesar de una segunda parte en la que se diluyeron en ataque.

Rebecca es uno de los pilares del juego en ataque galés, y con su metro setenta y sus ochenta y dos kilos se convierte en un ariete capaz de crear grandes huecos en las defensas contrarias.

ITALIA

BEATRICE RIGONI

Beatrice Rigoni 12/3/2017

Women’s Six Nations Championship Round 4, Stadio Sergio Lanfranchi, Parma, Italy 12/3/2017 Italy vs France Italy’s Beatrice Rigoni Mandatory Credit ©INPHO/Giuseppe Fama

Desde que en 2007 el Comité del Seis Naciones tomase la decisión de equiparar los equipos que competían en el torneo masculino y femenino y apartase a España de la competición para incluir a la Selección italiana, las Azurri han luchado por dejar de ser el patito feo y ganarse por motu propio su plaza de contendiente.

Sin duda, el equipo ha mejorado mucho desde entonces y en 2015 consiguieron un merecido tercer puesto tras ganar a Francia, Escocia y Gales. Desde entonces no han conseguido reeditar la gesta, pero se han ganado el respeto del resto de Selecciones y el sábado pasado consiguieron poner contra las cuerdas a las todopoderosas integrantes del XV del Gallo.

La mejora en los resultados ha llegado en parte gracias a la remesa de jugadoras jóvenes con años de experiencia ya en el mundo del rugby como Beatrice Rigonni, que a sus 22 años ya lleva cuatro vistiendo la camiseta italiana, y como centro titular ha comenzado a acaparar el protagonismo gracias a su contundencia en defensa y al despliegue de su juego al pie.

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6 Naciones, RUGBY

El nacimiento del Pilonador

Cuando llega el calor las chicas se enamoran, los mosquitos zumban, los instagrams se llenan de pies en la playa y fotos de templos en Tailanda y la gente superimportante de la IRB se va de copichuelas para combatir las altas temperaturas. El resultado de esto último, es que un año más comenzamos la temporada con un montón de normas nuevas o modificaciones de las reglas principales, bien calentitas, recién salidas del horno, y a poco más de un mes de que comiencen las ligas de rugby en España.

Los rugbiers como buenos caballeros y caballeras (con la máxima pretensión de jugar en el campo como bestias) nos tomamos estos ‘pequeños cambios sin importancia’ con la mayor elegancia posible, siempre presuponiendo que están pensados para la mejora del juego y con la seguridad del jugador como máxima indiscutible. Pero esta vez amigos, a los delanteros nos han vuelto a tocar nuestro santo grial, nuestra piedra filosofal, ese algo que nos une todavía a nuestro yo primigenio y nos hace salir del campo con una sonrisa en la cara aunque nos hayan partido la nariz por cuatro lados: la melé. Y por si fuera poco, también han tenido la desfachatez de meterse con su hermano pequeño, el ruck. Menos mal que se les hizo tarde y ya no les dio tiempo de desmontarnos los maules, debe ser que estos sí que dan bien en cámara y quedan muy poéticos en las fotos para los anuncios de Nike.

Veamos en profundidad algunas de los cambios en la normativa que en mi opinión más quebraderos de cabeza pueden darnos respecto al rugby que estamos acostumbrados a practicar:

Tiempo/Puntuación

El mayor cambio en el sistema de puntuación llega en los ensayos de castigo que sumarán 7 puntos al marcador sin necesidad de efectuar la transformación. Al ser bajo palos no supone una gran diferencia, pero es curioso cómo se aboga cada vez más por que haya mayor número de  minutos de juego efectivos.

En cuanto al tiempo, se ha modificado una de las posibilidades de terminar un partido. A partir de ahora cuando el tiempo esté cumplido si se decreta un golpe de castigo y el equipo decide patear el balón fuera directamente y no toca a ningún jugador antes de salir por la línea de touch, se efectuará el saque. Por supuesto, para evitar esto y terminar con el juego el pateador puede sacarse el golpe y patearlo después, pero seguro que la costumbre hace que vivamos momentos curiosos y touches no deseadas en momentos críticos.

Ruck

Aquí es donde empieza la fiesta de verdad. Hasta ahora, el día que los neófitos llegaban a entrenar siempre había alguien que se encargaba de contarles que cuando el balón está en el suelo para ganarlo puede formarse un ruck con al menos un contendiente de cada equipo luchando por empujar al otro y hacerse con la posesión del oval. Pues novedad donde las haya, ahora un ruck estará formado cuando haya UN jugador sobre sus pies y sobre la pelota que está en el suelo.

Sin duda, esto hace la vida de los árbitros mucho más fácil, ya que va a ser imposible impedir que se formen las líneas de fuera de juego, pero en mi opinión se pierden posibilidades tácticas del juego en defensa.

No es por ser malpensada, pero a una le viene a la memoria el último Inglaterra Italia del 6 naciones y las palabras de Eddie Jones, head coach del XV de la rosa, que sugirió que ‘el rugby sin ruck no es rugby’. O el ridículo de Dylan Hartley y James Haskell frente a Roman Poite y la ya celebré frase ‘I’m a referee, not a coach’. Quizás en las altas esferas no interesa que sus estrellas queden retratadas de esa forma, y al final se tiende a igualar tirando por lo bajo.

Otros cambios reseñable son que el placador pasa a tener puerta aunque no se haya formado el ruck, y tendrá que levantarse y volver a entrar por su lado para intentar robar el balón, otra norma que creo que tira hacia el mínimo y quita al premio a los jugadores más ágiles y avispados. Tampoco se podrá patear la pelota fuera del maul, sólo talonarla hacia su campo.

Melé

Si en el ruck empezaba la fiesta, en este punto estaríamos llegando al megatron de la Fabrik, el momento culmen, el éxtasis total. Si juegas en la tres cuartos pensarás que estoy exagerando. Pregúntale a tu pilier de confianza y verás en su mirada teñida de ira y furia de qué te estoy hablando.

Esta vez no sólo se ha modificado la melé, sino que han hecho desaparecer la figura del talonador para convertir la primera línea en una suerte de tres ‘pilonadores’. La nueva normativa reza que cuando la pelota toque el suelo del tunel CUALQUIER primera línea puede talonar con CUALQUIERA de sus pies.

Eso sí, hecha la ley, hecha la trampa. A ver quién es el listo que se atreve a levantar el piececillo el primero, perdiendo el empuje y la estabilidad y cediendo al otro equipo la posibilidad de empujarte hasta Parla. Para intentar ‘evitar’ esto y que la melé termine rapidito, que es lo que al final interesa en esta filosofía de que se juegue con el balón en la mano el máximo tiempo posible, se le ha cedido al 8 la posibilidad de levantar el balón de los pies de los segundas. Y al medio melé se le permite alinear su hombro izquierdo con el centro de la melé, estando más cerca de su pack de delanteros, y vuelve a tener la ventaja táctica de introducir el balón sin necesidad de señal arbitral.

Esta por ver como funcionarán este paquete de normas que se pondrán a prueba durante un año y si se implementarán en España, pero lo que está claro es que las modificaciones van a suponer un cambio notable en el juego de la delantera. Si a mejor o a peor, tendremos que esperar a probarlas para hablar con propiedad de qué pensamos sobre el nuevo rugby.

Para ver todas las modificaciones normativas de World Rugby PINCHA AQUÍ

Si queréis saber más, os recomiendo que os paséis por la página de Facebook de Árbitros de Rugby de Madrid, donde están explicadas con la ayuda de vídeos muchas de estas modificaciones.

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V. APERTUS PILE

Si hay un espécimen distintivo del rugby, que hace que este deporte sea lo que es, presente y protagonista de todas las fases de juego, ese es el Apertus Pile.  Antes de nada y en pos de la indiscutible base científica de esta serie de artículos, me veo obligada a constatar un hecho, que aunque como delantera de nacimiento y convicción me destroce las entrañas decir en voz alta, no deja de ser cierto. El Apertus Pile o apertura como se le conoce en la actualidad,  es el puto amo del campo. Sí, lo habéis leído bien. Pero no os dejéis engañar por esta grandilocuente afirmación. Porque es el amo y señor pero indefectiblemente se pierde siempre toda la diversión. Para que entendáis mejor a que me refiero, podríamos comparar a los especímenes de Apertus Pile con esas imágenes de un león de gran cabellera, rey de la selva, cabeza de la manada, que se pasa el día entero tumbado a la fresca encima de una roca. Pues sí, el magnífico ejemplar dirige a sus súbditos que da gusto, pero siempre se pierde la diversión de la caza, la adrenalina de ver a la presa acorralada contra las cuerdas y el sabor de la sangre fresca invadiendo sus papilas gustativas.

Dentro del equipo, el Apertus Pile es el cerebro que consigue, o al menos intenta, que 15 egos dejen de lado sus diferencias y aspiraciones personales para trabajar como un engranaje bien engrasado con un objetivo común: conseguir puntos. Para ello se dedicará a la ardua tarea de pivotar y pasar rápidamente todos los balones que caigan en su poder, o en su defecto a darles una patadita que subirán sus secuaces de la línea. Todavía no hay un consenso internacional de si este modus operandi se debe a una estrategia para hacer circular el balón con velocidad entre los tres cuartos, o a un miedo inconfesable al contacto. Los defensores de la segunda teoría aseguran tener constancia de un Apertus Pile que consiguió terminar su carrera deportiva con una estadística perfecta de 0 placajes recibidos en partido.

anatomia-apertura

Sin embargo, hay algo que un Apertus Pile odia mucho más que los placajes o que a los jugadores que se atreven a saltar al césped llevando zapatillas y calcetines sin combinar: los rucks. Estas montoneras de personas gobernadas por la ley de la entropía y del desorden universal son la kriptonita de los aperturas, y se alejarán de ellos lo más rápido posible alegando las excusas más variopintas: que si había que cubrir el cerrado, que si parecía que iban a patear y tenía que apoyar al zaguero, que es que igual ganábais el contraruck y tenía que estar yo para alejar el balón del punto de encuentro… Tras varios experimentos con especímenes de todo el mundo los expertos en esta ciencia han consensuado que lo que realmente sucede es que los rucks no sólo duelen, sino que despeinan, y es vox populi que un Apertus Pile puede sobreponerse a muchas situaciones complicadas, pero nunca correrá el riesgo de salir despeinado en una foto.

Aún sabiendo que encontrarán muchos rucks en su camino los aperturas siguen saltando al césped cada fin de semana motivados por ese tiro a palos que les dará la fama o ese Drop que hará que sean recordados en los anales del rugby. Ese es el momento del apertura, su instante de gloria. Cuando el árbitro levanta el brazo y hace sonar el silbato en un Golpe de Castigo centrado los sentidos del Apertus Pile se agudizan, se le eriza el vello, se le dilatan las pupilas y el corazón comienza a latirle más deprisa de lo normal. Acomoda el tee, posa encima el oval y se cuadra entre la H que forman los palos, con la mirada perdida en la inmensidad, consciente de que todos los flashes están apuntándole sólo a él. El silencio, la ovación que le sigue cuando el balón coge la trayectoria deseada y saberse el artífice de otra victoria le harán saltar al campo otra semana más, aún sabiendo que encontrará muchos más rucks en su camino.

 

 

 

 

Atlas de los grandes mamíferos, RUGBY

ATLAS DE LOS GRANDES MAMÍFEROS

Atlas de los grandes mamíferos, RUGBY

IV. MEDIUM HOMINIS

El Medium Hominis es una especie muy antigua. Los primeros códices que hablan de su existencia datan de principios del S.XV en países de habla inglesa. En ellos todavía no se conoce al medio melé como tal, sino por su nombre mitológico: ‘gremlin’. Estas criaturas de naturaleza malévola se caracterizaban por destruirlo todo, en especial  por causar accidentes en medios de transporte como trenes y aviones.
Con el tiempo, y la llegada de estas criaturas a la pantalla, algunas de ellas decidieron alejarse de la fama y de su mala reputación y tomaron su propio camino. Fue entonces cuando se toparon en las grandes explanadas de la campiña inglesa con el rugby, y pronto ese deporte les fascinó. Encontraron un lugar en el que su corta estatura, su mala leche enmarcada en una cara con ojos enormes y una sonrisa puntiaguda y ensangrentada podía ser útil. Así el deporte oval encontró a su eslabón entre la línea y la delantera, y los ‘gremlims’ encontraron un ambiente en el que seguir mangoneando al personal, repartir manporros, y tirar la piedra y esconder la mano porque un delantero siempre iba a estar allí para salvarles los muebles.
Sin embargo, no todos los Medium Hominis proceden de tiempos tan lejanos. Las circunstancias hicieron que otro grupo humano también se viera forzado a ocupar esta posición en el campo, más por necesidad que por elección, menos por gusto que porque no valían para otra cosa. Te estoy hablando ‘del peque’, del ‘pitu’, el ‘chiqui’ del instituto o de tu grupo de amigos al que nunca dejábais jugar a fútbol porque de lo pequeño que era no valía ni para portero. Los entrenadores de rugby de aquel entonces vieron la oportunidad de que esos seres humanos excepcionalmente pequeños se colasen por debajo de las piernas de los segundas torpes, como hormiguitas debajo de un avestruz. Así, estos humanos en tamaño portatil empezaron a correr la voz de que había una oportunidad de futuro para ellos, y que en el rugby habían encontrado su sitio.
ANATOMIA medio
Más allá de su procedencia, si en algo coinciden los antropólogos de todo el mundo es en que el Medium Hominis dentro del campo es un ejemplar inconfundible. Y no sólo por su tamaño. Su pequeña estatura, por alguna razón hace que se concentren en ellos dosis de mala ostia mortales para cualquier otro mamífero, y les hace sentir invencibles rodeados de búfalos musculosos dispuestos a arrancarles la cabeza.
Por esta razón, los Medium Hominis, con su metrillo y medio justo tienen el suficiente amor propio como para hacerse escuchar por encima de sus delanteros, y lo más importante, hacer que le obedezcan. Cual Napoleón en la batalla de Austerlitz, el medio dirige a su pack con una autoridad de origen desconocido. Conduce los maules, inmola a sus delanteros contra muros infranqueables, juega las odiadísimas ‘patadas a la caja’ en las que no puede correr por estar detrás del agrupamiento y deja a todo su equipo en fuera de juego, salta para pasar al 10 después de cada melé aunque no tenga ninguna presión del medio contrario porque quedan ‘unos fotones del carajo’ y hasta a veces se juega un ‘pick and go’ si se ve fuerte, o más bien si el equipo contrario se ha olvidado de poner los postes.
Pero si algo diferencia a un medio melé en el campo del resto de los jugadores (aparte de su altura,obviamente) es que nunca, nunca tiene culpa de nada. No existe registro físico en el que un Medium Hominis haya reconocido haber ejecutado un mal pase. Yo tampoco lo he visto nunca con mis ojos, y creo que nunca lo veré. Eso sí, el muestrario de excusas de un medio melé es tremendamente variopinto y jodidamente interminable. El balón estaba mojado, tenía poco grip, los delanteros han dejado el ruck muy sucio, el 10 se ha movido sin avisar, ha pasado una ráfaga de viento africano, un pájaro se ha puesto en medio y ha cortado la trayectoria del balón… y la más utilizada: es que ibas ‘pasao’.
Aún así, por mucho que lo pueda parecer, un medio melé no es feliz. Al ser el eslabón perdido entre la línea y la delantera el Medium Hominem no está cómodo en ningún sitio, pero tampoco está a disgusto en ninguna parte. Sueña con ser un flanker, mancharse de sangre hasta las cejas cada partido y salir con la nariz de hinchada y torcida en las fotos. O con ser la estrella y ensayar como los alas, o ser el pateador al que todo el mundo idolatra. Oir su nombre coreado por mil voces en el Aviva o el Eden Park.
Aunque su apariencia resulte a priori inconfundible dentro del césped, con el tiempo y el paso de los años los científicos han identificado diferentes ramificaciones de estos especímenes que comparten en el campo posición y funciones. Para no hacer de esto un artículo interminable, podríamos dividirlos en tres grandes subgrupos:
  • Medium homo velox: (lat.) también conocido como ‘el medio rapidísimo’ o ‘el visto y no visto’. Tiene madera de ala, contrapié de centro y el nulo amor por su integridad de un tercera. Un gran activo para los equipos, si no fuera por la frecuencia con que no hay nadie para sacar el balón de los agrupamientos.
  • Medium homo tardo: (lat.) este subtipo conocido como ‘el medio lento’ o ‘el delantero reconvertido’ destaca por su nula velocidad, tanto de piernas, como de reacción. Sus delanteros suelen ir por el campo animándole, conscientes de su sufrimiento, o infiriéndo insultos contra él porque llega tarde a todos los puntos de encuentro. Su maldición es haber caído en esa posición sin comerlo ni beberlo, porque no había otra persona para hacer su función.
  • Medium homo cum galea: (lat.) el espécimen que más desconcierta a científicos y estudiosos del oval. El ‘medio con casco’ es claramente una rareza, ya que en su posición no necesita ese complemento para nada y de momento nadie ha decidido que sea una prenda favorecedora. No se ha conseguido llegar a un consenso por el momento, sobre si la utilización del casco obedece a un miedo irracional de estas personas en concreto, o a un camuflaje para sentirse parte de la tribu de los delanteros.
Pero medios del mundo, no desesperéis. Si Shane Williams (joder que bueno era el cabrón) consiguió jugar de ala con su mini estatura, seguro que si seguís dándole el coñazo todos los días a vuestro entrenador al final tendrá que dejaros probar en vuestra posición soñada. Y nunca se sabe, la moda de los segundas altos siempre puede cambiar.

ATLAS DE LOS GRANDES MAMÍFEROS (III)

Atlas de los grandes mamíferos, Mundo Oval, RUGBY

III. DONEC TERTIUM

 

Los especímenes de Donec Tertium o como ahora los conocemos, terceras líneas, pueblan los campos de rugby desde tiempos inmemoriales. Fáciles de reconocer por su físico escultural y su sonrisa psicótica entre la maraña de personajes poco agraciados y descoordinados que forman parte de la delantera, estos ejemplares han sido desde hace cientos de años objeto de estudio con el fin de dar con ese código genético inusual que los convierte en el eslabón perdido entre los integrantes de la línea y la delantera.

De este esfuerzo titánico por parte de teóricos y científicos de todo el globo han surgido dos líneas de estudio predominantes sobre su origen y evolución. La primera asegura que la ferocidad, arrojo y total despreocupación por su integridad de los Donec Tertium nace de un fortuito encuentro entre un espécimen de Obesus Primum y un Pit Bull. Hay cierto consenso en que el can habría mordido al Primera cerca del corazón, justo en el lugar en el que se encuentra la glándula rugbística que se activa en cuanto tocas un balón y convierte este deporte en obsesión al instante. En esa dentellada el Pit Bull transfirió a nuestro espécimen sus innatas cualidades para la lucha en distancias cortas, su velocidad y su hambre por aplastar al contrario.

La segunda corriente sin embargo se remonta mucho más atrás, entorno al 1000 a.C en la antigua Grecia. Zeus, padre de los Dioses, en una de sus primeras incursiones a la tierra raptó y dejó embarazada a una joven y bellísima espartana. Sus muchos hijos, dotados de una fuerza sobrehumana de origen divino y de una ferocidad típica de los ciudadanos espartanos fueron los primeros Donec Tertium.

ANATOMIA flanker

Aunque continué sin haber un consenso claro sobre su origen  todas las escuelas de pensamiento coinciden en que aunque la predisposición genética es importante un tercera no nace, se hace. Para ello es necesario que los progenitores del Donec Tertium le inculquen desde una edad temprana una de las cualidades fundamentales para que desempeñe bien su trabajo sobre el césped: el odio a medio melés y aperturas. Bien sea mediante métodos Pavlovianos de estímulo-respuesta o por repetición de imágenes un tercera debe saber desde su tierna infancia que el 9 y el 10 contrario son sus objetivos primordiales a erradicar.

Dicho esto, no podemos caer en la idea errónea de que un tercera está plantado en el campo sólo para destruir. El tercera construye, destruye, patea, chupa balones por doquier y viene a hacer lo que le sale en el momento de sus reales cascabeles. De hecho un Donec Tertium no juega de centro porque no le da la gana. Porque se aburriría como un marine en un club de lectura y porque sería injusto para los centros contrarios tener enfrente un tío con las pupilas dilatadas y una sonrisa de loco ensangrentada mirándote fijamente como si fueras un filete. Joder, si es que ser tercera es la ostia.

De entre los Donec Tertium merece especial mención el ocho. El rey de la melé, conduciendo el balón con su ‘patita’ mientras no para de gritar ‘AVANZAD’ , como si los pilieres hubiesen dejado de empujar por gusto y no porque les están dejando el cuello como para hacer salchichas. El ocho es en realidad un centro camuflado que en vez de batidos de proteínas toma niños para desayunar. Podría jugar en cualquier lugar de la línea si no fuera porque le encanta el ‘rock and roll’ y no hay quien se resista a un ruck bien llenito de gordos apilados o a un buen maul repleto de miembros torcidos y cuasi dislocados.

Lo que diferencia al ocho del resto de sus compañeros Donec Tertium es su especial y única habilidad para ‘zaguerear’. Ni corto ni perezoso haciendo gala de su especial tratamiento y libre albedrío de vez en cuando se retrasa hasta la posición del zaguero (tierras inhóspitas e inexploradas para la mayor parte de los mortales) y no contento con el simple hecho de haber llegado hasta allí coge la pelota y con total seguridad llegará a limpiar el siguiente ruck. Un superhombre.

Para aquellos que todavía guarden algún tipo de duda sobre esta extraordinaria especie hay una última característica que distingue a los Donec Tertium del resto de individuos que pueblan un campo de rugby. Los placajes retardados. Un tercera ya que va, que ha hecho el esfuerzo de subir como un poseso, de correr a toda ostia como si le fueran a regalar algo,  siempre deja un recadito. O dos. Porque ya que has llegado hasta allí no te vas a quedar a medias. Y mientras tú te levantas maldiciendo en hebreo a su familia, a su pez de colores y a la santísima trinidad él te mirará con su sonrisa ensangrentada recién salida del psiquiátrico. Y claro, tu calladito y a tu puesto. No vaya a ser que te lleves otra mientras el árbitro mira hacia otro lado.

ATLAS DE LOS GRANDES MAMÍFEROS (II)

Atlas de los grandes mamíferos, Mundo Oval, RUGBY

II. SUMMUS SECUNDO

La llegada de especímenes de  Summus Secundo al mundo del rugby continúa siendo para científicos de todo el mundo un misterio sin resolver.  Aunque por el momento no hay una doctrina aprobada y contrastada sobre su procedencia y evolución ciertos teóricos del oval han intentado arrojar algo de luz sobre por qué individuos física y anatómicamente nacidos para el baloncesto acabaron poblando los campos de rugby de todo el mundo. Unos afirman que la falta de canchas de baloncesto en algunos poblados irlandeses alejados de la capital precipitaron su llegada por el deseo del Summus Secundo de integrarse entre sus semejantes. Otros que del apareamiento de dos  Magnus Primum (primeras líneas altos) nació el primer ejemplar, con poco acierto para el cabezazo en corta distancia, pero con muy mala leche y un talento innato para el empuje en la melé.

Sea como fuere, con el tiempo su nombre derivó hasta Secunda Acie (segunda línea de batalla) para finalmente apocoparse con el uso en simplemente Segunda.  Su hábitat natural son los gimnasios y las tiendas de proteínas. Debido a su dificultad para musculares y coger peso el segunda frecuenta este tipo de tugurios repletos de seguidores del spinning y ropa fluorescente con el único objetivo de convertirse en un ariete humana de dos metros indestructible. No os dejéis engañar por su aspecto desgarbado, patilargo y bonachón. Cuando un segunda consigue entrenar su cuerpo y ponerlo a la altura de su mente de sicario se convierte en un enemigo altamente peligroso. Imposible de parar en carrera, con su enorme zancada irá dejado cuerpos caídos en el campo a su paso, que parecerán hormiguitas a su lado. Por no hablar de lo que pasa cuando te percute un arma de dos metros de largo por dos de ancho. Si no lo habéis experimentado os recomiendo que no lo probéis.

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La vida del segunda en el campo transcurre entre culos. Esta frase para un neófito recién llegado puede sonar bien, incluso prometedora. Así que voy a matizarla. La vida del segunda en el campo transcurre entre culos sudorosos, mojados y llenos de barro con tropezones. Una persona no podría aguantar esto melé tras melé, ruck tras ruck. Este trabajo tan ingrato sólo se ve compensado por una cosa. La touch. En ella el segunda experimenta una sensación de libertad, predominio, protagonismo y placer inigualable. Es el único animal que ha sido capaz de volar sin tener alas. Joder, y eso mola.

Aunque el Summus Secundo ha monopolizado su posición y funciones en el campo me veo obligada a citar por razones de credibilidad y fundamentación histórica a dos subespecies que aunque aparentemente físicamente alejadas de él, comparten genéticamente sus mismos rasgos e información genética:

  • Minimum Secundo: (lat.) segunda chaparrete: los estudiosos del tema siguen sin tener evidencias sobre cómo consigue no descompensar la melé y llegar a saltar en touch lo equivalente a un Summus Secundo. Continúa siendo un misterio.
  • Obesus Secundo: (lat.) segunda orondo: esta subespecie se trata inequívocamente de una broma de la naturaleza, ya que su corpulencia se basa en una ilusión óptica. Nunca os fiéis de un segunda que ‘parece estar gordo’ porque siempre, indefectiblemente es un engaño de vuestra retina. Cuando os hayáis querido dar cuenta habrá salido corriendo como alma que lleva el diablo o habrá pasado por encima de vosotros dejándoos doloridos encima del césped antes de que hayáis tenido tiempo de pestañear.

No sería profesional terminar estas líneas sin una serie de advertencias sobre cómo actuar cuando alguien se encuentre un Summus Secundo en su hábitat natural. Lo primero y fundamental, nunca confiéis en su apariencia desgarbada y descoordinada, porque es un mecanismo de defensa ante sus depredadores basado en parecer inofensivo. Segundo, un Summus Secundo nunca está herido. La sangre de su camiseta siempre es de un contrario que ha ignorado la primera advertencia. Y tercero y más importante, nunca os pongáis en medio de un Summus Secundo en carrera a no ser que queráis perder uno de vuestos miembros. Aunque pueda parecer que se mueve despacio, recuerda que es un efecto óptico provocado porque sus piernas miden más que tú subido en un taburete.

 

ATLAS DE LOS GRANDES MAMÍFEROS

Atlas de los grandes mamíferos, Mundo Oval, RUGBY

 

I.OBESUS PRIMUM

El Obesus Primum es una de las figuras más reconocibles e icónicas en el rugby. Derivado al castellano actual con el calificativo de ‘primera línea’ podemos encontrar ejemplares de este espécimen levantando los bares de todo el país cerveza en mano, o en los grandes mesones castellanos en los que todavía permiten comer cabritillos enteros con las manos. Cuentan algunas leyendas nórdicas que una vez coincidiendo con un eclipse de luna se vio a un primera en un gimnasio. He creído conveniente, dado el alto grado de empirismo de este artículo, desestimar este tipo de habladurías que no pueden más que manchar el buen nombre de los primeras.

Hubo un tiempo en que este tipo de jugador poblaba las canchas de rugby, llegando a ser los ocho delanteros un mero derivado de esta misma especie. Por desgracia en nuestros tiempos la población de Obesus Primum ha descendido considerablemente, viéndose avocados inexorablemente a ocupar las únicas posiciones en las que se sigue practicando rugby de verdad, rugby de mamporros, empuje, de mirar a tu rival a los ojos a un centímetro de distancia mientras ves como el sudor perlado se le congela en la cara. Rugby de ese en el que puedes oler el sudor y el miedo del rival a partes iguales, en el que pierdes de vista cuáles son tus propios pies en los maules. Rugby de ruck sobre ruck. Ese es el verdadero y único hábitat de un PRIMERA LÍNEA.

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La primera línea se compone de 3 jugadores. El talonador, con más tetas que piernas y más fácil de saltar que de rodear, es el cerebro del trío. Dirige la melé (la única fase del juego que en realidad les importa), saca la touch y es el más rápido y avispado de los tres. Mientras tanto los dos pilieres asientes obedientes a todas sus órdenes, aunque históricamente nunca un pilier ha hecho caso a una directriz recibida. Esto se debe a la atracción irracional que ejercen sobre ellos las agrupaciones de gente. Nunca intentes que un pilier te escuche si hay un ruck cerca. Ya ni hablamos de lo que pasa cuando huele un maul.

Sin embargo hay una característica común entre estos tres individuos que los diferencia más que ninguna otra. Esto es el proceso de hipnosis cerebral que se produce en sus hemisferios derechos al ver a menos de 5 metros la línea de ensayo contraria. En el momento en que sus retinas captan esta imagen los primeras líneas son incapaces de pasar el balón y tenderán indefectiblemente a estamparse contra la defensa enemiga cuantas veces sean necesarias con tal de conseguir el afamado premio del ensayo. Como nota especial para los aperturas me veo obligada a decir que un primera siempre oye tus gritos desesperados de ‘ábre el balón’. También te diré que es inútil intentarlo, esta en su ADN.

Durante años los primeras han intentado resistirse a la evolución, pero la llegada del rugby profesional ha traído consigo una proliferación de subespecies del Obesus Primum que sería injusto no citar.

  • Sexy Primum: (lat.) primera sexy: son aquellos primeras que avergüenzan a la especie musculándose, perdiendo su característica barriga cervecera y teniendo pelazo. Una aberración.
  • Magnus Primum: (lat.) primera alto: los científicos todavía siguen investigando la llegada de este espécimen capaz de camuflarse como uno más en un entorno de 1,60m de altura.

Como consideración final, es importante no dejarse engañar por el aspecto grande y bonachón de un primera línea. Puede volarte un brazo de un manotazo y en ocasiones se ha visto a algunos correr hasta desbordar zagueros y ensayar. Tened cuidado, porque un primera siempre te puede sorprender.

EL CLUB DE LA LUCHA

Mundo Oval, RUGBY
‘No somos nuestro trabajo. No somos nuestra cuenta corriente. No somos el coche que tenemos. No somos el contenido de nuestra cartera. No somos nuestros pantalones… Somos la mierda cantante y danzante del mundo’

Cada poco tiempo y movida por un instinto irracional que escapa a toda explicación lógica acabo pasando mi poco tiempo libre revisando el clasicazo de David Fincher, El club de la lucha.  Lo normal, según dictan las convenciones sociales, sería que aprovechase esos pocos momentos de los que dispongo tomando cervezas con mis amigos o metida en Zara clamando por las nuevas tendencias super trendis de este otoño 2015, pero no. Parece ser que ver hombres sangrando es algo que a mi subconsciente le gusta mucho más que todo eso.

Tengo un problema, lo admito. Una especie de virus, de parásito, una enfermedad que se ha instalado dentro de mi y para la que no hay cura. Allá a donde miro, veo rugby. Y por mucho que David Fincher pensase en todo menos en el oval cuando allá por 1999 filmaba a Pitt y Norton escupiendo dientes,  para mi El club de la lucha es puro rugby.

Pénsalo. ¿Qué hacías antes de jugar a esto, de dedicar toda tu vida a entrenar, jugar y pensar en rugby? Yo ni siquiera me acuerdo. Supongo que mi vida serían porciones individuales de paseos, compras, tele y fiestas. Cuando entras en este, nuestro particular club de la lucha, de repente todo se pone en perspectiva. Todo se reduce a las pequeñas batallas, a los grandes enfrentamientos, a las carreras agónicas, a las luchas encarnizadas, a ese momento de gloria en el que posas el oval en la línea de marca y todo lo demás se difumina, y no oyes a nadie, y no ves a nadie, sólo sientes un calor indescriptible subiéndote desde el pecho y palpitándote en las sienes, una y otra vez, cada vez que el oxígeno entra en tus pulmones. Y entonces, sabes que estás vivo.

En esta, tu nueva vida dentro del club, el trabajo deja de ser definitoria para pasar a ser un mero accesorio necesario del tú. Porque tú eres un pilier arrollador, no camarero, o un flanker sádico, no abogado, o un zaguero intraspasable, no publicista.  Tu trabajo no te define ni por asomo tanto como lo hace tu profesión, jugador de rugby.  Porque en el campo de batalla eres tu mismo, sin uniformes, chapitas identificativos, sin medio kilo de maquillaje y esa sonrisa falsa que dedicas al cliente. En el césped eres tu número, tus compañeros, eres toda tu inteligencia, toda tu fuerza concentrada en ese instante precioso y mágico en el que suena el silbato y el balón vuela. Justo en ese momento eres sólo tú, formando parte de algo mucho más grande, de una familia que va a partirse la cara, que va a sudar y va a sangrar por ti. Y más tarde, cuando rememoras ese momento, sólo querrás reír fuerte, con esa risa que consume todo el aire de los pulmones y te deja seco, esa risa que cuando alguien la oye le da miedo, esa risa que demuestra que estás vivo, que tú eres de esos pocos elegidos que han caído en el mundo para vivir mucho, profundo, rápido y de verdad.

Al día siguiente cuando entres por la puerta del trabajo con el ojo morado y la sonrisa torcida todo será mucho más pequeño. Porque tu mundo se ha concentrado en un campo de césped y la oficina es una mera circunstancia por la que tienes que pasar hasta que la siguiente batalla llegue. Y cuando tu jefe entre por la puerta con ínfulas de dios, gritándote por ese detalle tan importante, quizás lo único que se te ocurra sea ponerle tu preciosa sonrisa de loco y, citando al club de la lucha, preguntarle si sabe que puedes tragar medio litro de sangre antes de vomitar. Porque el rugby no va a llenarte la cuenta corriente, pero te llena el espíritu, que a mi humilde juicio, es algo mucho más importante.

LOS QUE NO DEBEN SER NOMBRADOS

Mundo Oval, RUGBY

”Uno, dos la pretemporada viene a por ti.

Tres, cuatro, cierra la puerta”

Agosto tiene fama de ser un mes muy chachi.  El mes de las vacaciones, de la playita, de olvidarte de la oficina, del jefe, del compañero brasas, de tomar el sol, la sombra, mojitos, caipirinhas, paellas en el chiringuito, pescadito frito, de dejar de lado la rutina, el despertador,  los horarios y  no saber en 30 días enteros con sus noches y sus mañanas en qué día vives, ni que hora es.

Pero ironías de la vida, un rugbier nunca duerme, y con septiembre tan tan cerca, aproximándose lento pero seguro y con el aroma del XV flotando desde hace ya unos días en el aire, algo tenía que llegar para romper tu paz. Sí. Es ese correo. Ese que si todavía no te ha llegado no tardará mucho en hacerlo. Ese que con sólo 12 letras consigue que te quedes blanco, como si hubieras visto al fantasma de los agostos pasados. Ese que como ‘asunto’ lleva tatuada en sangre la tan temida palabra PRETEMPORADA.

Cómo proceder ante tan aterrador e-mail es complicado. Mi primera estrategia fue dejarlo pasar, a ver si ahí muerto en la bandeja de entrada desaparecía. Pero no. Ahí seguía el cabrón. Mirándome de reojo. Al final, acabas abriéndolo (creéme), ya que los amigos que te quedan son todos rugbiers y no hablan de otra cosa. Y hombre, no te vas a quedar tu atrás, ¿verdad?

pretemporada

Bueno, ahí va. Abres el maldito archivo y suspiras aliviado. No era para tanto. Un poquito de carrera a no se cuántas pulsaciones (yo eso lo hago despacico y ya está), una tablita de abdominales por aquí, que si sentadillas por allá… De repente tu ritmo cardiaco se acelera y esa media sonrisa que lucías en la cara entre aliviado y esperanzado se borra de un plumazo, como la felicidad de un niño cuando se da cuenta de que lo que Papa Noel le ha dejado debajo del árbol de verdad eran calcetines. Ahí están. Los que no deben ser nombrados. Sabías que iban a aparecer, pero aún así mantenías un resquicio de ilusión en tu iluso corazón, porque quizás este año, y sólo quizás, el entrenador se había apiadado de ti. Ahí están. Los que no deben ser nombrados. Los malditos BURPEES

Lo peor de toda esta historia es que hubo un ser, mitad humano mitad demonio de las tinieblas, que no contento con crear semejante aberración de ejercicio para torturar a la raza humana, se coronó poniéndole su propio nombre. El susodicho  fue Royal Huddleston Burpee, un fisiólogo newyorkino (muy malvado) que allá por 1939 inventó estos movimientos para medir las aptitudes de diferentes personas. Desde su concepción este ejercicio fue considerado tan especialmente malévolo y duro que el ejército estadounidense sólo tardó tres años en incorporarlo a las pruebas necesarias para el alistamiento a filas. A su favor hay que decir que el Burpee original que creó el señor Royal al menos se ahorraba el saltito final que resulta ser el culmen de la tortura. Pero no por ello voy a dejar de incluir su nombre en mi lista negra que recito antes de irme a dormir a lo Arya en Juego de Tronos.

Y digo yo, qué necesidad había de idear una cosa así, de concebir tal monstruo del deporte cuando hay tantas cosas importantes que todavía no se han inventado. Como el helado con sabor a bacon o las gominolas de cerveza, por ejemplo.

EL VIACRUCIS DE LAS MELÉS SIN OPOSICIÓN

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‘O de cómo hacer realidad las pesadillas más oscuras, privadas y siniestras de un primera línea’

El aire está enrarecido. No es Madrid. No son sus calles, sus edificios altos que te ahogan y no dejan correr ni una mísera brizna de aire. No es el asfalto que con las tormentas de verano hace que suba  el asfixiante calor, pegajoso e insufrible convirtiéndolo todo en un horno humano. No son las vacaciones, que hacen que la ciudad se vacíe y por la calle sólo se escuche inglés, ruso y mandarín. No. Es el maldito Championship, que ha llegado para embrutecerte la mente y llenar el ambiente de XV otra vez. Que sí, que el VII no está mal, muy espectacular, muy rápido, muy bonito, muy olímpico. Pero el XV, ay el XV. Y es que ya huele. Ya se respira melé, jugadas ensayadas de touch, fases y fases que se prolongan hasta llegar a la línea de 5 metros a base de arietes humanos lanzados contra el enemigo, maules que bailan con giros y más giros, sangre, barro y césped. Sí, eso es. El aire huele a XV.

Y es que el encuentro de la pasada semana entre los Boks y los neozelandeses no ha dejado indiferente a nadie. Dejando a un lado la enorme polémica que se ha formado en torno al ensayo que dio la victoria al conjunto negro, fruto de una jugada de touch ensayada que dependiendo a quién preguntes es legal o no, en este encuentro ocurrió algo mucho más insólito. El colegiado Jérôme Garcès decidió decretar melés sin oposición. ¿WTF? Sí, lo que en lenguaje de andar por casa llamamos ‘melés pactadas’. La pesadilla de todo delantero. Sí, en serio. En un partido internacional. Te lo juro. Tal y como te lo cuento.

Hay una frase, de una de mis compañeras de equipo, que define muy bien lo que siente un pilier cuando le dicen que no dispute una melé; ‘Si a mi me dicen que no puedo empujar, que es mi trabajo en el campo, que le digan al zaguero que no corra tanto, y así ya todos igualaditos y en paz’. La decisión arbitral podría haber quedado en algo anecdótico, pero lo cierto es que el equipo verde y morada desde ese mismo momento comenzó a venirse abajo estrepitosamente.

mele

Como delantera entendí perfectamente el hundimiento de los forwards sudafricanos. Y como pilier más todavía. La melé, a pesar de sus miles de millones de cambios desde que comenzó a practicarse este deporte, sigue siendo el lugar donde los dos equipos se miden la temperatura. Es ese lugar donde te ves cara a cara con el enemigo, en el que al agacharte y quedarte a escasos centímetros de su cara (y más con la nueva normativa) respiras su aliento, hueles su miedo, su locura, o sus ganas de pasarte por encima y hacerte añicos como  un tanque de los Aliados en la II Guerra Mundial. Ves su sudor, cayendo perlado por la frente, goteando por la nariz, abriéndose paso desde la raíz del pelo hasta formar un torrente salino del que serás participe un segundo después. Sientes los latidos de su corazón. No. Los de ocho corazones latiendo al unísono, como una orquesta sinfónica, grande, enorme, cuyos timbales auguran el inicio de una batalla en la que sólo ganará uno.

Cuando a un delantero le privan de eso, de SU melé, se enfada. Cuando se la quitan a un pilier, entra en cólera. Un delantero no busca los aplausos, el reconocimiento, la espectacularidad, el ‘men of the match’, el ‘bien hecho’, los titulares a toda página o los vídeos televisivos centrados en su persona. Un delantero ya tiene todo eso y mucho más concentrado en un segundo eterno. Un delantero tiene su propia lucha, su momento de gloria que al ser sólo suyo es mucho más grande. Un delantero tiene SU MELÉ.

Él nunca te quitará esos estadios enteros que se levantan aullando tu nombre tras convertir ese golpe de castigo que se ha dejado los cuernos, la espalda, los rillones, una ceja y un cacho de oreja en conseguirte. Así que hazle un favor, y no le prives tú de su melé.